Walter Reginald Farr, apodado Snowy (por su blanco pelaje), fue uno de los barrenderos más conocidos del planeta, por su peculiar imagen y su proceder estrambótico. Nació en 1919 en Longstanton, en el norte de Londres, Inglaterra, pero empezó a dar sus primeros escobazos en los años cincuenta del siglo pasado, ya con barba estrafalaria, en Oakington, no muy lejos de allí. Utilizaba un sombrero de copa para trabajar y un carro de limpieza decorado con mil y un abalorios, peluches, muñecos y banderines de chillones colores. Entrenaba a gatos, perros, palomas, conejillos de indias y ratones para que hiciesen piruetas y maravillaran a su cada vez más numeroso público, encantado de tener a un servidor tan chiripitifláutico. Frecuentemente, se metía los ratoncitos en la boca -antes de los reptilianos de V- y los escupía después. En 1970, sustituyó su carrito por un tractor donde lucía una casaca roja del imperio británico, de la ropa reciclada que solía utilizar para disfrazarse. Durante años y hasta su jubilación, gracias a su espectáculo callejero, recaudó cientos de miles de libras para diferentes causas, por lo que fue realmente condecorado. Murió en 2007. En su actual lápida reza: “Un personaje excéntrico, que apoyó incansablemente a organizaciones benéficas para ciegos”.

