El risueño guardián

Roy Jay Glauber (1925-2018) fue un reputado científico y profesor de la prestigiosa universidad de Harvard, en Estados unidos. En el año 2005, junto a otros colegas, recibió el Premio Nobel de física por su contribución a la teoría cuántica de coherencia óptica. No obstante, según decía, ser el “Guardián de la Escoba” era su cargo más distinguido, pues durante años fue el encargado de barrer con dicho instrumento de limpieza el escenario –donde el público arrojaba aviones de papel- de los “innobles” premios Ig Nobel, otros premios de relumbrón pero a contracorriente otorgados desde 1991 a las investigaciones, tesis y materias más descacharrantes, absurdas, irrelevantes, cómicas y extrañas, que vale la pena repasar para echarse unas buenas carcajadas. Fue Roy, pues, como dice el dicho, un barrendero que siempre iba riendo por la vida, un cachondo en el mejor de los casos, pese a sus sesudos quehaceres cotidianos enfocados al estudio.